Vista previa del resumen
¡Hola! ¿Te has sentido alguna vez como si tuvieras todo lo necesario, pero algo dentro de ti estuviera apagado?
Seguro que te suena: tienes un techo sobre tu cabeza, un trabajo (o al menos lo básico para subsistir), amigos, conocidos... pero por dentro, una especie de vacío, ¿sabes? O esa sensación de estar corriendo una maratón interminable, pero a un ritmo que no es el tuyo, sin entender muy bien hacia dónde te diriges. Frases como "No sé qué quiero", "Necesito un cambio, pero no sé cuál" o "Tengo de todo, pero no soy feliz" son el pan de cada día para muchos. Normalmente, tendemos a pensar que el problema somos nosotros: que somos vagos, que nos falta fuerza de voluntad o que simplemente somos "defectuosos". Pero la verdad es que, detrás de estas preguntas, a menudo no hay una falta de motivación o de "energía interna". Lo que hay es nuestra psique protegiéndose. ¿De qué se protege? De el dolor, del posible fracaso, del rechazo si intentamos
